La idea es de la artista Anastassia Elias, afincada en Paris, y lo cierto es que el resultado es bastante sorprendente. Con un simple tubo de cartón - cuya procedencia es conocida por todos -, y un alto grado de creatividad, se las ingenia para crear escenas cotidianas en su limitado interior.
Como se aprecia en las imágenes de su web, buena parte de la calidad resultante viene dada por la aplicación adecuada de la luz, a la hora de fotografíar las creaciones y darles profundidad. Desde luego, un despliegue de ingenio y una muestra de lo que es posible crear con poca cosa.






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