Shinsui fue un monje Zen, que dejó esta vida en septiembre de 1769, a la edad de 49 años. En sus últimos momentos de vida, sus discípulos le rogaron que crease un poema acerca de la muerte.
Shinsui cogío un pincel y dibujó un círculo, antes de dejar el pincel a un lado y entregarse con calma a la muerte. Aquel círculo representa el vacío - pero no el vacio, tal y como lo entendemos -, la esencia y la iluminación, y quedó en la historia como uno de los símbolos más importantes del Budismo Zen.
A mi entender, este lamentable episodio supone un nuevo recordatorio de la fuerza natural y del respeto que debemos profesarle, de forma constante y sin excepciones, para que una vida pacífica sea posible. Es un mensaje más para hacernos saber que nuestra presencia sigue siendo débil e insignficante, por lo que la existencia humana depende del bienestar de otros seres y del equilibrio de los elementos esenciales. Si esto último falla, la primera se verá en serio y triste peligro.





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