Confieso que he fumado. Admito que conozco las sensaciones y reconozco sus innegables consecuencias. Es por esto que puedo asegurar, sin riesgo a equivocarme, que un fumador es una víctima, casi indefensa. Es una víctima de la nicotina, sí, pero ante todo es una víctima de su debilidad. Un fumador es un ser humano débil y dependiente, como digo, que basa buena parte de su seguridad en la disponibilidad inmediata de una sustancia perniciosa. Es un sujeto obsesivo que refleja su limitación en forma de hábito compulsivo y justificado, para su consuelo, de mil y una formas sin fondo ni forma. Cuando fumas, tus días se cuentan por la distancia entre cigarrillos, y tu felicidad depende de la separación entre la última y la próxima calada. No me importa si eres un guerrero, un artista o un conquistador. Si fumas eres, en esencia, un cobarde.
Y lo eres, no porque lo diga yo, sino porque así lo delatan tus actos y tus maneras. Eres capaz de recorrer kilómetros, en busca de una cajetilla que te permita llegar al día siguiente, pero con facilidad titubeas a la hora de caminar unos pocos metros, para cumplir menesteres de mayor interés. No temes que el tiempo pase, pero te aterra que pueda transcurrir y te pille con las manos en la masa y sin un pitillo que encender. Cuando fumas, el acto de inhalar humo tóxico, potencialmente mortal, se convierte en una de tus prioridades vitales. Se sitúa - para gusto de lo ilógico y disgusto de lo natural - por encima de otros actos esenciales, como son el comer o el respirar aire puro. Bien puedes dejar de nutrirte, si al otro lado de la balanza se coloca el acto de inhalar negrura. A menudo te ves haciendo figuras ahumadas, en compañía de otras víctimas, pero rara vez te ves respirando hondo, en profunda soledad. Lo anormal se convierte, para tí, en la humeante bandera de la normalidad. Cuando la falta de aliento te lo permite, eres capaz de esgrimir fantasiosos argumentos, en defensa de tu cobardía, con ayuda de tu voz ronca, cansada o rasgada. Si intentas correr, es la fatiga quien te encorre, con la misma insistencia con que el olor se adhiere al cuerpo, cuando te quieres limpiar.
Si, además de ser fumador, lo ejerces cerca de quien no fuma, eres un cobarde, un egoísta y un irresponsable. Si en ese momento te acompañan tus hijos, o los hijos de otros, eres también un temerario. Lo eres, no porque lo diga yo, sino porque así lo delatan tus gestos. Lo eres como lo es quien conduce ebrio o deprisa, quien agrede a otros o produce daño a quien está a su alrededor. Si además de fumar, lo haces estando embarazada, eres todo lo anterior y alguna cosa más. No opinaré sobre leyes, pues no hay ley más suprema que el sentido común. Personalmente, me avergüenzo de haber fumado, años atrás, delante de quienes no lo hacían, perjudicando su salud con el reflejo más visible de mi pasada cobardía. No debería existir una ley antitabaco que prohiba fumar cerca de quienes no fuman. No porque no sea necesaria, ni porque vaya en contra de los derechos del fumador - derechos que tienen la nula solidez de los que amparan a un agresor, cuando se trata de fumar en público -, sino porque la prohibición debería nacer, de forma natural, de la conciencia y el raciocinio de quien ha optado por matarse a caladas. Confieso que he fumado, que he sido un cobarde, un egoísta y un irresponsable. De igual forma, reconozco que me enorgullezco de haber logrado dejarlo, tiempo atrás.
Si eres fumador, eres un cobarde. En defensa de la misma verdad, si dejas de fumar, eres un valiente. Como tantas otras cosas, es cuestión de elección.
Si eres fumador, eres un cobarde. En defensa de la misma verdad, si dejas de fumar, eres un valiente. Como tantas otras cosas, es cuestión de elección.
Texto y Fotografías © Nano Calvo 2011.
Queda prohibida la reproducción de este artículo, total o parcial, sin el permiso explícito del autor. Gracias.
Queda prohibida la reproducción de este artículo, total o parcial, sin el permiso explícito del autor. Gracias.






Buen artículo, sí señor! :)
ResponderEliminarHa merecido la pena su lectura. Sensato, bien expuesto y difícil de rebatir. Gracias por exponer su opinión.
ResponderEliminarGracias, Jans :)
ResponderEliminarMuchas gracias, Atrhun, me alegra saber que ha merecido la pena el tiempo invertido. Un saludo!
Si tener tienes toda la razón...pero es lo que hay. No hace falta insultar, aunque tu seas un valiente.
ResponderEliminarNo pretendo insultar. Simplememte expreso claramente lo que pienso y pense, y logre asimilar hasta el punto de dejar de fumar - cosa muy complicada -, por si le sirve a alguien. Ser un cobarde no es un insulto, como ser un valiente no es un halago. Son valores diferentes, que traen consecuencias distintas. Por cierto, si todo el que hace algo que daña, dijese "es lo que hay" , esto seria un desastre.
ResponderEliminarYo también soy una valiente, pero no por considerarme ni más ni menos que el resto de personas, fumen o no. Me considero valiente por haber conseguido ser más fuerte que una sustancia tóxica, cuya única función era envenenar mi cuerpo. Antes, cuando fumaba, no me paraba a reflexionar sobre quien tuviese a mi alrededor, fuese mi prima pequeña, mi abuelo o, incluso, una persona enferma con dificultades para respirar.
ResponderEliminarHoy, me resulta muy contradictorio presenciar como algunos padres -por poner un ejemplo- ponen un empeño excesivo en observar cada movimiento de su hijo para que no se lastime con nada, y mientras tanto, se fuman cigarro tras cigarro en los mismos metros cuadrados que comparten, siendo de manera inconsciente los posibles causantes de un mal mayor.
No es lo que hay, porque eso significa que no hay más opciones, y eso no es cierto. Nunca nada es lo que hay, igual que nada es solo blanco o negro. Estoy de acuerdo con Nano en que si todos nos acogiésemos a esa frase fácil, el mundo sería peor de lo que ya es en muchos aspectos.
Lo que hay es lo que cada uno decide que haya en cada momento, lo cual no significa que en el momento siguiente siga habiendo lo mismo. Nada es inamovible, a excepción de la muerte, la muerte que provoca el cáncer de pulmón, por ejemplo.
Extraordinario artículo, claro, bien hilvanado, bien razonado y, lo mejor de todo, con la mejor de las intenciones: ayudar a la gente que intenta dejar un mal hábito (por no decir un mal vicio, para que nadie se ofenda).
ResponderEliminarLástima que sea tan complicado encontrar artículos de esta categoría en prensa escrita....
Enhorabuena, Nano,y sí, yo también me siento valiente y orgullosa de mi hazaña.
Muchas gracias por vuestras palabras. Me alegra mucho que asi te lo haya parecido, P, y que hayas conseguido dejarlo tambien :)
ResponderEliminarEn respuesta a un anterior comentario de Nano calvo:
ResponderEliminarSi llamar a la gente cobarde, egoista e irresponsable, no es un insulto, no se que decirte entonces. Quizas a ti te gusta que te halaguen así, entonces te dire que escribir cosas de este tipo es cobarde, egoista e irresponsable y completamente falto de respeto con las personas que libremente deciden fumar.
Maria, creo que el articulo esta bien claro, como lo esta que no es mi intencion insultar. Insultar se puede hacer mas rapido, y con menos palabras. Solo expongo mi forma de verlo y los razonamientos que me llevaron a dejarlo, por si ayuda a alguien. Veo que a ti no :)
ResponderEliminarSi lees de nuevo, veras que llamo egoista e irresponsable a quien fuma delante de otros que no fuman, ni han decidido hacerlo. Como lo es conducir ebrio, deprisa o tirar piedras a la gente por la calle, porque a mi me guste ejercitar la punteria.
Por mi perfecto que seas fumadora, o boxeador, pero creo mas adecuado que no fumes a mi lado, ni al lado de quienes no fuman, y que boxees en el cuadrilatero, y no en la calle y contra quien no pelea.
Un saludo y gracias por leer el articulo
PRIMERO DE TODO MI MAS ENORABUENA POR UN ARTICULO REAL, UTIL,DIRECTO, Y SIN TAPUJOS (QUE NO INSULTOS, MARIA, QUE NO INSULTOS...)YO TAMBIEN FUI UN COBARDE DURANTE 31 AÑOS, Y LLEVO 7 SIENDO UN VALIENTE. DURA FUE LA LUCHA CONTRA MI COBARDIA, Y SIEMPRE TENDRE ESA ESPADA DE DAMOCLES COLGANDO... PERO NO QUIERO SER UN COBARDE. Y VOLVIENDO A MARIA: ME ENTRISTECE VER LO CIEGO QUE PUEDE LLEGAR A SER UN FUMADOR, COMO LO FUI, Y COMO SEGURO LO ES MARIA. POR MI TRABAJO TRATO CON ADICTOS A TODA CLASE DE SUSTANCIAS, Y MARIA, TE PUEDO ASEGURAR, NO PORQUE TE LO DIGA YO, SON RAZONAMIENTOS MEDICOS FACILES DE COMPROBAR POR CUALQUIERA,QUE TODAS LAS ADICCIONES EMPIEZAN Y SIGUEN POR COBARDIA, PRIMERO HACIA UNO MISMO, QUE ES LO MAS GRAVES Y LUEGO HACIA LOS DEMAS QUE TAMBIEN ES GRAVE PERO TRISTE A LA VEZ, YA QUE POR DESGRACIA "ESOS" ADICTOS DIFICILMENTE RECONOCERAN "SU" PROBLEMA. MARIA, POR TU BIEN Y EL DE LOS QUE TE RODEAN, PIENSA EN "TU" PROBLEMA Y SI LO HACES SINCERAMENTE LLEGARAS A LA CONCLUSION QUE LLEGAMOS TODOS LOS "ADICTOS" VALIENTES: TENGO UN PROBLEMA DE ADICCION. MIS MEJORES DESEOS A TODOS LOS VALIENTES, Y TAMBIEN A LOS COBARDES PARA QUE DEJEN DE SERLO...
ResponderEliminarMil gracias al autor de este ultimo comentario, que creo ha captado bien el mensaje que intentaba transmitir. Ademas, viniendo de una persona que vive de cerca el tema de las adicciones, por su trabajo, su positiva reaccion me alegra especialmente. Un saludo y gracias
ResponderEliminarEXCELENTE ARTICULO, COMO EX-FUMADORA PIENSO IGUAL QUE TU. GRACIAS POR PUBLICARLO.
ResponderEliminarMuchas gracias, me alegra que te haya parecido interesante y positivo. Un saludo!
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