Hoy comentaré otra foto histórica que me gusta especialmente, a pesar de lo impactante de la situación que retrata y lo terrible de su apariencia. Como muchos sabréis, se trata de una escena que tuvo lugar en 1963, en las calles de Saigón. El monje budista vietnamita Thich Quang Duc, harto del trato recibido por su colectivo por parte del gobierno de Ngô Đình Diệm y, a modo de protesta, se prendió fuego delante de cientos de personas que lo contemplaban, con lógico asombro y profundo respeto. Hay varias cosas que hacen de esta imagen un documento único y asombroso, aparte del factor histórico y de la consabida relevancia periodística - no en vano, su autor, Malcolm Browne, obtuvo el Premio Pulizter por este trabajo -. Por una parte, sorprende la determinación y la entrega de este monje, capaz de renunciar a la vida, de una de las formas físicamente más dolorosas, por mejorar la situación de los que vivían como él. Por otra parte, tal y como muestra la fotografía, Thich Quang Duc mantuvo la compostura durante todo el proceso, gracias a un profundo estado meditativo que le permitió sobrellevar el proceso de tal forma. Cuentan que su corazón quedó intacto a pesar de los efectos del fuego, lo que dota a la historia de otro elemento más para hacerla única y memorable.
martes, 10 de agosto de 2010
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