miércoles, 19 de enero de 2011

La entrevista que nunca haré

Hoy he de lamentar la marcha de una persona a la que no conocí. Tenía la firme idea de entrevistarlo, pero las ocupaciones y las relativas prioridades hicieron que lo dejara pasar, hasta que ha resultado ser, a mi pesar, demasiado tarde. Buena lección ha sido, para recordarme una vez más lo fugaz de las cosas y lo pasajero de nuestra endeble existencia. Se llamaba Chito Veiga y era padre de Marcos, uno de nuestros fotógrafos.

Supe de su persona y de su meritoria trayectoria como montañero a través de una página de Facebook, habilitada con fotografías de su largo caminar y fascinantes recortes de prensa, donde anunciaban y relataban sus hazañas en las cumbres, bajo el cielo de otras épocas. 

Ascendió casi todo, al parecer, y logró descender todo, parece ser, con la calma de los que conocen el peligro de la prisa y sus compinches. Os recomiendo la lectura de este excelente artículo, publicado en el Faro de Vigo, con motivo de la marcha de Chito. Ahi cuentan, entre otras muchas cosas de interés, lo que sigue:

"Formó parte de la expedición de 1954 a la Cova do Rei Cintolo, acto fundacional de la espeleología galaica; ascendió a las nieves eternas del Kilimanjaro; viajó en burro de Ammán a Petra y por el Sáhara en un Gordini, entrañable coche francés. Su vida es un relato de aventuras del que Conrad, Stevenson o Salgari se hubiesen apropiado sin rubor."

Desde aquí envío mis respetos a Marcos, a su familia y a todos sus hijos adoptivos. Como padre del montañismo gallego, intuyo que deben ser muchos. 


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