Como sucede con cada foto que decidimos tomar, existe una historia delante del objetivo que se mezcla, caprichosamente, con el bagaje personal, la intención y el potencial que el fotógrafo lleva consigo, creando un instante único que queda grabado en las formas y colores de la mentada fotografía. Como no podía ser de otra forma, este hecho sucede con el exquisito e histórico retrato titulado "Migrant Mother", captado por la fotógrafa norteamericana Dorothea Lange en el año 1936. La imagen, que forma parte de una serie de 6 fotografías, retrata a una mujer, Florence Owens Thompson, cuya preocupación se aprecia en un rostro firme de fuerte mirada. Con un aspecto ajado para sus treinta y dos años y, junto a dos de sus hijos, queda inmortalizada en un instante de aparente calma, durante la búsqueda de un trabajo para paliar el hambre de éstos y sus otros cinco hijos. La imagen, tomada con una cámara Graflex, reposa en la historia como un símbolo de la Gran Depresión y, según explicó una de las hijas en una reciente entrevista, les hizo sentir vergüenza por su situación, aunque también les ayudó a saber que no querían volver a estar así jamás.
martes, 8 de junio de 2010
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