Esta foto fue tomada en la tienda de All Saints en Downtown Manhattan, Nueva York. La hice muy rápidamente y con un débil amago de disimulo, pues sabia que pocos segundos después alguien se acercaría para recordarme la prohibición de hacer fotos en el interior del local. Y así fue. Me gusta porque apenas había luz y pensé que no saldría bien. Así fue, pero no del todo, por suerte o gracia.
lunes, 21 de junio de 2010
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