Blog del Fotografo y Escritor Nano Calvo /
residente en Madrid y colaborador de medios y agencias, nacionales e internacionales
/ www.nanocalvophotography.com /
"Nothing in the world is more flexible and yielding than water. Yet when it attacks the firm and the strong, none can withstand it, because they have no way to change it. So the flexible overcome the adamant, the yielding overcome the forceful. Everyone knows this, but no one can do it."
Estos días, con motivo de su confusa y esperada detención, por parte de las autoridades chinas, el nombre de Ai Weiwei ha recorrido las páginas de diarios y medios de todo el mundo.
Para quien lo desconozca, y quiera saberlo, explico brevemente que Ai Weiwei, amén de un peculiar activista por los derechos humanos, es un artista contemporáneo y multidisciplinar, hijo de uno de los poetas más importantes de la historia reciente de China: Ai Qing.
De su obra se conoce, principalmente, su reciente idea de cubrir la sala de turbinas de la Tate Modern Gallery de Londres con 100 millones de pipas, hechas de porcelana y a mano. Popular es, también, su participación en el diseño del Estadio Olímpico de Beijing, apodado "El Nido de Pájaro", a la que siguió una clara critica hacia el gobierno chino, su fondo, formas e intenciones.
Menos conocidas son las Vasijas-Coca-Cola de su autoría, su trabajo escultórico y sus fotografías, en las que procura romper con lo establecido y provocar intensas reacciones en el espectador. Lo consiguió, sin duda, cuando optó por dejar caer al suelo un valioso jarrón de la Dinastía Han, fotografíando el proceso y dejando la serie que incluyo arriba.
Por mi parte, al tiempo que adjunto el excelente retrato de Weiwei que cierra esta nota - cuyo autor desconozco -, espero que su liberación suceda pronto y que el gobierno chino comprenda, en un futuro cercano, que la mala costumbre de acallar voces a la fuerza no puede traer nada bueno.
En esta imagen, de ChinaFhotoPress, un grupo de reclutas novatos entrenan en el exterior, a una temperatura de -32ºC. Lo hacen en Yichun, en la provincia china de Heilongjian.
Así se ven, desde el espacio, las ciudades chinas de Beijing, Langfang y Tianjin. La fotografía nocturna ha sido realizada por la NASA, hace apenas dos semanas.
Hoy he tenido el inmenso e inesperado placer de escuchar, en directo y con ayuda de la generosa casualidad, las exquisitas melodías que escoltan las coloridas, mágicas y coreográficas imágenes de una de mis películas favoritas. Gracias a la presencia en Madrid del genial compositor chino, Tan Dun, los presentes hemos gozado de las imágenes de "Heroe" (Zhang Yimou, 2002), al tiempo que nuestros oídos seguían atentos los acordes marcados - por un entregado y enérgico Dun - a los componentes de la Orquesta Nacional. Junto a ellos, la violinista Jiamin Wang y la solista Xiaozi Ky, experta en el instrumento llamado guqin, han hecho de la mañana una experiencia digna de recordar.
Amén de ser admirado y escuchado por millones de personas, así como conocido por crear la banda sonora de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 o ejercer de embajador cultural en la Expo de Shanghai 2010, Tan Dun ha sido invitado por las orquestas más importantes del mundo, durante su carrera, para contar con su grata presencia.
Por sus manos ágiles han pasado premios tales como el Grammy, el Grawemeyer o el mítico Oscar, obtenido por la banda sonora de Tigre y Dragón (Ang Lee, 2000). Esta última ganadora también de la estatuilla por "Mejor Película de habla no inglesa" y otro de los filmes que he visto, en varias ocasiones, por el simple placer de ver, sentir y escuchar.
Amante de combinar el pasado con el presente, Dun gusta de mezclar los elementos y sonidos tradicionales de su China natal con el uso de recursos tecnológicos y multimedia. Prueba de lo primero son los sonidos creados con el choque de piedras, o la melodía rural a la que un músico de la región de Tujia da forma, con el soplar de una hoja doblada.
Desde aquí os invito a ver un vídeo con algunas imágenes de Heroe, donde se puede escuchar una de las creaciones de Tan Dun y apreciar, por un rato, la magia que emerge de su imaginación y fluye, a través de sus habilidosas manos, más allá de la batuta.