A pocas horas de recibir el primer comentario con evidentes intenciones destructivas, y un lamentable tinte maligno y personal, desde que inicié el blog - como era de esperar, sin firmar y con un enfermizo y fallido interés por parecer el más listo, o el más gracioso -, creo oportuno e interesante recordar el punto de vista budista acerca de la envidia y los celos, por si alguien tiene interés y le apetece reflexionar sobre sus proporciones.
Los textos budistas del abhidharma clasifican a los "Celos/Envidia" - lo hacen dentro del mismo término, Phrag-dog - como uno de los cinco venenos, perteneciendo al subgrupo que completa la ignorancia, junto con la arrogancia y la duda. Los definen como "una emoción perturbada que se enfoca en las dotes de las demás personas - tales como buenas cualidades, posesiones o éxito -, e imposibilita la tolerancia de dichas dotes, debido al excesivo apego a nuestros propios logros o al respeto que recibimos."
Por supuesto, dice muchas cosas más, pero no creo oportuno extenderme, pues simplemente quería llamar a la reflexión sobre un mal que podemos ver, en tantos ámbitos de la vida, cuyas consecuencias perniciosas se hacen evidentes y sitúan a su portador, de inmediato, en el lugar que le corresponde.
Por mi parte y, antes de concluir con la cita de uno de los grandes, lamentar que las bajas intenciones sigan impulsando las acciones y alimentando las palabras de mucha gente, y que el árido ánimo por dañar nos ciegue de tal forma, en infinidad de ocasiones, haciendo de este planeta un espacio de constante hostilidad.
De paso y, siguiendo el consejo de un proverbio árabe que sugiere castigar al envidioso con algo bueno, le obsequio con una de mis fotografías favoritas - cuya lectura es posible para algunos, aunque seguramente no sea tu caso - y le deseo la mejor de las suertes en lo que tenga que llegar. Considerando las cerradas curvas y los altos escalones de la vida, te recomiendo reserves tu energía para otros menesteres de real utilidad e importancia. Te hará buena falta, te lo aseguro.
De paso y, siguiendo el consejo de un proverbio árabe que sugiere castigar al envidioso con algo bueno, le obsequio con una de mis fotografías favoritas - cuya lectura es posible para algunos, aunque seguramente no sea tu caso - y le deseo la mejor de las suertes en lo que tenga que llegar. Considerando las cerradas curvas y los altos escalones de la vida, te recomiendo reserves tu energía para otros menesteres de real utilidad e importancia. Te hará buena falta, te lo aseguro.
"En cuanto nace la virtud, nace contra ella la envidia, y antes perderá el cuerpo su sombra que la virtud su envidia."
Leonardo Da Vinci




No hay comentarios:
Publicar un comentario