Si uno tiene los conocimentos necesarios, el tiempo suficiente para hacerlo y las ganas, puede acercarse hasta Austria, romper alguno de los hielos que cubren sus enormes lagos y sumergirse en un entorno único, gélido y tremendamente relajante.
A juzgar por las imágenes que nos ofrece Thomas Aichinger - representado en España por nuestra agencia -, los parajes submarinos de la zona son de una belleza irreal y extraordinaria, dentro de la simpleza de los elementos que le dan forma, sentido y color. Además, si uno tiene suerte, puede alejarse de las zonas heladas y bucear junto a los patos, como hace el autor en la imagen que cierra esta breve y azulada entrada.


