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miércoles, 2 de marzo de 2011

Leonardo da Vinci

El breve espacio de que dispongo, a la hora de crear un post, no alcanza a recoger casi nada de lo que este talentoso ser humano, en su paso por la tierra, dejó hecho, dibujado y escrito. Es por esto que me limitaré a dar unos datos  sobre Leonardo da Vinci y a invitar, a quien guste, a leer más acerca de su valioso e irrepetible legado cultural.

Nació en Vinci, en abril de 1452, y su evolución personal y artística le llevó a convertirse en un genio universal, capaz de maniefstar su talento, con exquisita destreza, en multitud de disciplinas. Probablemente lo hiciera más que ningún otro creador en la historia, hasta la fecha en que redacto la presente.

Sus obras más populares han quedado como referentes en la historia de la pintura, siendo La Gioconda y La Última Cena las más comentadas, estudiadas y mentadas, así como utilizadas para crear tramas de ficción que muchos conocen, gracias al potencial de los rentables bestsellers y su estrecha relación con el cine comercial.
La curiosidad le llevó a investigar y navegar en otros mares creativos, convirtíéndolo en un polímata y un adelantado a su tiempo. De tal naturaleza nacen sus inventos de ingenieria - imposibles de realizar en la época, debido a las limitaciones técnicas -, sus estudios de anatomía y botánica, su aportación a la arquitectura y sus textos de filosofía humanista, entre muchos otros.

En mi caso, junto al respeto por su persona, guardo una especial admiración por sus dibujos, al considerarlos de una exquisitez destacable - a la derecha El Hombre de Vitruvio -.

Por todo lo dicho, y por lo callado, recomiendo que busquéis información sobre este hombre del Renacimiento, de la misma forma que lo aconsejo a quienes anden con el ego por las nubes, debido al resultado de una o varias creaciones artísticas, en cualquiera de sus ámbitos. Las comparaciones son odiosas, sin duda, pero a veces sirven para acercarse un poco al resbaladizo terreno de la humildad.

 
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